Daniel Ustarroz. “Algunos aportes importantes de J.Lacan para la clínica psicoanalítica”

Jornadas abiertas “Psicoanálisis y Universidad” 27-4-2017

Trataré de exponer en ese breve tiempo la diferencia entre la estructura histérica y la feminidad.
La primera tratada por Freud dentro del complejo de Edipo y sostenida por una lógica de tener o no tener el falo.
La histérica se subleva, no acepta la castración, la falta, y con el sostén de identificaciones masculinas, aborda a otra mujer, con el deseo de esclarecer el enigma de su sexo. ¿Soy hombre o mujer? es según J lacan la pregunta fundamental de la histérica.
En cuanto a su deseo Freud lo ubica en la insatisfacción no solo consigo misma, sino también en su relación con el hombre  al cual deja insatisfecho al negarse a disfrutar sexualmente con él y a no considerarlo nunca como un verdadero hombre.
La protesta masculina histérica, encuentra un amo bobo que se pone a trabajar para responder a un saber sobre el sexo que es imposible, y durante el tiempo que dura la relación de la histérica con un amo que está castrado, como el padre de Dora que es impotente, ella reina y él no gobierna.
La histérica se queda atrapada en un amor al padre idealizado cercano a Dios, que utiliza como armadura y allí encuentra su refugio para no enfrentarse a la castración, a la relación con los hombres. He conocido a dos histéricas puras que permanecieron vírgenes toda su vida y se dedicaron a cuidar a sus padres.
La histeria no solo está habitada por identificaciones masculinas sino también por identificaciones con el síntoma de la otra mujer. Así nos lo presenta Freud en su trabajo sobre “Psicología de las masas y análisis del yo” seguramente uds. recordarán el famoso ejemplo del pensionado que comenta Freud sobre la identificación histérica.
Tal como señala Lacan el discurso de la histérica se ordena alrededor del síntoma y fundamentalmente del síntoma de la otra. La función de la otra mujer posee un rol fundamental en la estructura histérica.
La cuestión a plantear es la diferencia entre histeria y feminidad. La primera descripta a través de la lógica del Edipo y la segunda con una lógica no Edípica correspondiente al no-todo.
J Lacan extiende el conocimiento sobre la pregunta que ya había formulado Freud sobre ¿Que quiere la mujer? Lacan corrige y dice “una mujer” en lugar de la mujer que no existe. No hay universal femenino y por eso la mujer es una por una.
Lacan avanza sobre esta cuestión separando a la madre de la mujer y en una frase subversiva dirá lo siguiente “cuanto más madre menos mujer, cuanto más mujer menos madre.
Se interna de esta manera, como puede, en una investigación sobre el goce femenino que no obedece a la estructura histérica, ya que no se trata de tener o no tener sino del ser de la mujer que deviene femenino.
La feminidad continúa siendo un enigma pero más acotado. Hoy podemos saber con precisión que una de las modalidades de ese goce femenino es su pasión por la palabra, por hablar todo el tiempo posible.
Y también los sabios de las estadísticas y los estudiosos del marketing, pueden aventurarse a decir que las mujeres cuando van de compras pueden experimentar orgasmos. Cosa que no sucede con los varones. Al menos por ahora.
En fin en esta breve charla intentaré abrir una pregunta sobre la existencia o no de una clínica de lo femenino que no tiene nada que ver con el tratamiento de la histeria.

Daniel Ustarroz. “Algunos aportes importantes de J.Lacan para la clínica psicoanalítica”