GERARDO GUTIÉRREZ. UN ACERCAMIENTO PSICOANALÍTICO A LOS CUENTOS POPULARES (V)

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Enumeraré unos pasos que me parecen fundamentales en este acercamiento a los textos de la cultura popular, en los que podréis localizar las condiciones de posibilidad del método psicoanalítico que acabamos de comentar:

  1. Inmersión en el material cuentístico popular de todo tipo. Elijo un texto. O me dejo elegir.
  2. Elección del tipo (Aarne y Thompson, ver nota final del texto), con cuatro condiciones que considero fundamentales:
  • que verdaderamente sea un tipo diferenciado (que tenga una estructura definida que se repita en las distintas versiones, aun con múltiples variantes)
  • que sea enigmático (que o bien en su estructura, o en su contenido, o en la naturaleza de su final, o en su relación con otros tipos, etc., se produzcan, para mí, rupturas de sentido, interrogantes)

Algunos ejemplos (no textuales):

“el lobo se abalanzó sobre caperucita y se la comió” (Fin. Caperucita Roja de Ch. Perrault); “con los brazos amputados, sin ojos y desnuda, colgada de un árbol por los cabellos, la vio el príncipe y ya no se pudo separar de ella” (La niña sin brazos, versión de Rodríguez Almodóvar); (una madre a sus hijos): “al que vuelva el último le mato. El niño pequeño llegó el último. ¡ Acerca la mesa, acerca el barreño, el cuchillo!. Y le mató”  (El niño que llegó el último, versión de Aurelio María Espinosa, hijo); “cómo me quieres?: como la carne quiere a la sal, le dijo la hija al padre, y éste, enfurecido, la mandó matar” (Como a la sal, varias versiones)

  • que se repita (es decir, que insista, que se encuentren versiones diversas en recopiladores diversos en el tiempo y en el espacio geográfico)
  • que despierte mi curiosidad y mi interés (que me sienta atraído, implicado por esos relatos, que algo de esa historia resuene en mí, llame mi atención, más allá de la tarea investigadora)
  1. Una vez elegido el tipo, rastrear versiones afines de cualquier género (cuentos del mismo tipo o de tipos afines, romances, mitos clásicos o actuales, noticias de periódico, productos televisivos, etc.) un solo cuento no se puede analizar y menos interpretar (asociación libre)
  1. Análisis comparativo que va poniendo de manifiesto (quiero insistir en este carácter procesual)  lo común,  la estructura,  y lo diferente
  1.  Mientras hago esto, me dejo impactar por cualquier elemento de esta presentación simultánea de los textos. Se podría decir que los textos comienzan a hablar, comienzan a hablarme
  1. Para ello es imprescindible escuchar analíticamente: “surcar la obra en todos los sentidos, sin omitir ni privilegiar nada a priori”
  1.  Pasión por la literalidad, por escuchar ahora sin cooperación textual: “pedir la mano”, “manca.. manque”  “si realizas esta tarea imposible, te doy a mi hija, si no lo consigues, morirás”. La madre malcasada de Delgadina: “vete de ahí, perra maldita, vete de ahí, perra malvada, que va para 7 años, que me tienes malcasada”. Escuchar como si de algo nuevo se tratase. Dejarse impactar por lo que venía siendo cotidiano.
  1. Tratamos de desmontar los significados establecidos y dirigirnos al significante (enigma), en un camino inverso al habitual: sgte à sgdo // sgdo à sgte (sin sentido). Buscamos significantes fundamentales.
  1.  Procuro evitar en todo momento el recurso a lugares comunes, a tópicos interpretativos. A “traducciones”. Tengo siempre presente  (siempre… que puedo, claro) que no pretendo superponer sobre el texto los conceptos psicoanalíticos, ni ilustrar la teoría con los textos. Sólo me interesa lo que los textos digan.  Entiendo perfectamente que esto es relativo, voy a los textos desde mi formación teórica y esto sesgará mi escucha. Pero sin formación teórica no escucharía, psicoanalíticamente, nada.  Es ésta, por lo demás, una limitación propia del método que nos encontramos igualmente en el trabajo con personas.
  1. Es una tarea de análisis, de desagregación, más que de interpretación. Es importante hacer esta diferencia. Y si pensamos en interpretación, tendré en cuenta que la interpretación tiene forma de pregunta, lo que pretende es relanzar el significante. Por tanto, siempre tendrá el carácter de una propuesta.

Mediante estas condiciones he venido trabajando un número significativo de cuentos populares y algunos romances.

No me he interesado por aquellos cuentos que se caracterizarían por su final feliz, o por su carácter didáctico, o por su carga ideológica o, incluso, por ser comprensibles o coherentes.

Justamente me han interesado más aquellos cuentos que tienen algo de incomprensible, inexplicable o desagradable. Porque, si unimos ese carácter de su incomprensibilidad al hecho de que sean cuentos muy antiguos y con presencia de versiones en múltiples zonas geográficas, nos presentan un enigma, una ruptura de sentido que requiere un análisis y una eventual interpretación.

Piénsese en la Caperucita Roja, versión Perrault que acaba con la devoración de la niña, o el tipo Mi madre me mató, mi padre me comió, de título suficientemente explícito.

¿Qué efecto puede producir un relato así? ¿Qué transmitía el contador, sin saberlo? ¿Qué escuchaba el oyente, adulto o niño, sin tener conciencia de ello?

En estos casos no hay indicios de una pretensión educativa o explicativa. Y creo por ello que podríamos ver una posible diferencia entre estos cuentos y los mitos clásicos.

En concreto, mencionaré dos tipos que me han interesado últimamente:

Dentro de los innumerables cuentos que configuran el que se denomina como Ciclo de la Niña Perseguida (pensad en las Blancanieves, las Cenicientas, Piel de Asno, etc.), hay un tipo que me llamó la atención: El novio bandido (tipo 955 en el índice de tipos y motivos de Inti Aarne y Stit Thompson)

Y otro tipo que tiene similitudes con el anterior pero es claramente diferente: La joven lista (tipo 956)

Pero no los busqué así. Me impactaron por separado: por un lado me impresionó El asesino sin mano, de Italo Calvino, cuando estudiaba La niña sin manos y, por otro, me resultó muy sugerente Mariquilla la ministra, de Rodríguez Almodóvar

 Una advertencia previa: no puedo reproducir el proceso completo que he seguido hasta alcanzar cierto punto de llegada. De la misma manera que no es fácil para un analista contestar a la pregunta: Y, ¿cómo ha llegado Ud. a esa interpretación?.Pero he procurado atenerme en todo momento a  los pasos que propuse anteriormente.

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GERARDO GUTIÉRREZ. UN ACERCAMIENTO PSICOANALÍTICO A LOS CUENTOS POPULARES