Alicia en el país de las maravillas: El amor y el don de amor. Graciela Sobral

Conferencia en la librería Eléctrico Ardor, Madrid, junio 2010.

PRESENTACIÓN

Quisiera exponer dos hipótesis sobre la relación entre Lewis Carroll y Alicia Liddell y, fundamentalmente, sobre el valor que pudo tener este libro para cada uno de ellos.

Alicia en el País de las Maravillas es un relato inventado por Lewis Carroll para una niña real, Alicia Liddell, que tenía entonces 10 años, y por la que él sentía un profundo cariño. Carroll dictaba clases en el Trinity College de Oxford donde era decano el Dr. Liddell, padre de las tres hermanas. El relato surge durante una excursión, una tarde de verano de 1862, cuando las niñas pidieron a Carroll que les contara algo para entretenerlas.

Alicia, entonces, fue una niña real a la que Carroll contó el cuento de Alicia, un personaje inolvidable. Se trata del relato de un sueño que constituye un recorrido, un viaje que a medida que transcurre va a más, gana densidad y complejidad en las situaciones que plantea. Alicia es una joven lista, curiosa, insoportable muchas veces que, persiguiendo un conejo o un sueño, entra en un mundo otro. Llega a un lugar alucinante, fantástico, poblado por animales antropomórficos, que existe porque ella es capaz de sostenerlo. Este viaje contraría toda la lógica de la cotidianeidad y las normas que rigen el mundo normal: cae sin lastimarse, cambia de tamaño a voluntad, entabla relación con animales que hablan y tienen unas vidas curiosísimas. Es un viaje a un mundo donde la fantasía, el absurdo y el sinsentido, sostenidos por una lógica implacable, nos cautiva de entrada. Ella penetra en una alteridad increíble y se hace otra; cuando termine su viaje no será la que era, o no del todo.

La época

Lewis Carroll escribe el relato en 1865, en Inglaterra, en plena época victoriana, en los albores de la segunda Revolución Industrial. Encontramos, entonces, una sociedad de clases muy sólidamente arraigadas, sin ninguna permeabilidad. La burguesía y los poderes tradicionales gobiernan el país; existe una clase media cada vez más amplia que, no obstante, no puede aspirar a gobernar; y una clase baja muy pobre y desvaforecida a todos los niveles.

Inglaterra es el gran Imperio Británico y la riqueza que producen las colonias lo alimenta. Resulta una época llena de contrastes. Si bien prevalece la sociedad clasista, puritana y moralista, que es paradigmática; observamos que simultáneamente se producen unos movimientos sociopolíticos y de avance en la investigación que serán determinantes para el futuro: comienza un gran desarrollo científico y una forma de hacer negocios dentro de un sistema de libre mercado que cambiará el mundo.

En esas coordenadas tenemos que ubicar a Lewis Carroll, sacerdote, profesor, físico e investigador, que utiliza su ingenio retórico para criticar agudamente la sociedad en la que vive.

Los sueños

Freud descubre el inconsciente y dedica un extenso libro (La interpretación de los sueños, publicado en 1901) a explicar una de las más increíbles manifestaciones de dicho inconsciente, los sueños. Dice que el sueño constituye una realización de deseos inconscientes y que es uno de los instrumentos fundamentales para el trabajo psicoanalítico. Con lo cual muestra, a la vez, que cuando hablamos de inconsciente no estamos hablando de ninguna psicopatología: los seres humanos sueñan y en sus sueños se cifran anhelos desconocidos para la consciencia. El sueño utiliza dos mecanismos: condensación y desplazamiento, que sirven para disfrazar la verdad que encierra y le permiten sortear la barrera de la represión.

En el sueño no rige la lógica temporal de la vida cotidiana y una cosa puede ser y no ser al mismo tiempo. Así, el lenguaje metafórico del sueño cuenta historias aparentemente absurdas, sin sentido, que tienen, sin embargo, su lógica. Sólo se trata de disponer de los resortes necesarios para comprender la inteligencia de esa otra lógica y desvelar sus contenidos ocultos.

Los sueños son como desplegables que encierran en sus metáforas, muchas veces oscuras, incomprensibles o cómicas, verdades del soñante que éste a veces desconoce.

Así, permiten penetrar en los laberintos del alma, desvelar los pensamientos y sentí- mientos que esconden y producir una transformación en el soñante cuando éste puede acceder a la verdad de su deseo y hacer algo con eso.

Lewis Carroll nos lleva, cuarenta años antes del descubrimiento freudiano, a un viaje fantástico para el cual utiliza la “vía regia” del sueño y sus mecanismos. De esta forma nos lega Alicia, uno de esos sueños que se recuerdan toda la vida.

Para leer más…

http://www.cilajoyce.com/otros-operarios-de-laleng%C3%BCa/alicia-en-el-pa%C3%ADs-de-las-maravillas-el-amor-y-el-don-de-amor