GERARDO GUTIÉRREZ. UN ACERCAMIENTO PSICOANALÍTICO A LOS CUENTOS POPULARES (IV)

(…)Es una tarea de análisis y eventual interpretación (entendida ésta como situar el enigma, relanzar la pregunta…) para la que se requieren las condiciones del método: asociación libre, escucha analítica, transferencia.

No me extenderé ahora sobre estas nociones fundamentales, sólo haré a este respecto unas afirmaciones que sinteticen mis ideas al respecto:

  • Si podemos pensar en la utilización del método analítico para el acercamiento a los cuentos de la tradición oral es porque consideremos que se puede hablar del inconsciente del texto. Y de estos textos más concretamente.
  • Los cuentos constituyen, dicen manifiestamente, un enunciado. Más allá de ese enunciado identificable, objetivo, producen una enunciación. Ésta no es objetiva y es inseparable del receptor del cuento. Está dicha (el receptor la capta) sin decir.
  • Esta enunciación del cuento, que es tanto más amplia cuanto menos cerrado sea el enunciado, no se produce sin que alguien la oiga. O mejor, es inseparable de la recepción por parte del oyente.
  • En términos concretos, un cuento no “significa” nada, más allá del valor semántico que le adjudicaría un hablante de la colectividad en que está dicho, a menos que suponga un interrogante para alguien, una asociación inesperada, etc. Para ese alguien el cuento tiene inconsciente y se abre a una interpretación.
  • Es sabido que el análisis y la interpretación requieren de la asociación libre. También aquí, y por el mismo motivo, la asociación libre es condición necesaria. Esta se produce cuando el contenido de un cuento, un tipo, empieza a mostrar repeticiones y variantes. Cuando la estructura del tipo, o alguno de sus motivos significativos, los empezamos a encontrar en otros tipos, en romances, en mitos, en dichos populares, en costumbres sociales antiguas o actuales, etc.
  • La asociación libre es inseparable de la escucha analítica. La atención parejamente flotante, de Freud. Implica la capacidad para no quedar “prendido” en, y por, la realidad del discurso del paciente. Diríamos aquí: por el enunciado del cuento, de los cuentos. Capacidad para poder situar la escucha en la otra escena, en la fantasía inconsciente que el hablar libremente asociativo del paciente, o la repetición de un tipo o un motivo en múltiples cuentos o productos de la cultura popular, vienen a mostrar.
  • En un análisis, ni la asociación libre del paciente ni la escucha del analista se dan desde el inicio. Se necesita tiempo. Lo mismo ocurre con los cuentos, se necesita oír muchos, oírlos muchas veces. Posiblemente sea la escucha la que induce a la asociación. Es necesario escuchar para que el cuento comience a hablar, para que empecemos a oírle en distintas producciones de lo cultural.
  • Pero para que esto ocurra ya se ha tenido que instalar un espacio transferencial.

Sería muy largo desarrollar aquí los distintos registros de la transferencia. Es obvio que cuando hablamos de textos, no pienso en la transferencia imaginaria que enlaza, por desplazamiento, representaciones-cosa del inconsciente del analizante con las representaciones-palabra que son el analista.

Pienso, eso sí, en esa condición de toda transferencia, ese umbral de la misma que Lacan denominó sujeto supuesto saber (S.S.S).

Rápidamente, yo lo entiendo así: el analista, por el hecho de formular la regla fundamental, es decir, por invitar al analizante a asociar libremente, a “dejarse decir” y, disponerse, simultáneamente, a escuchar ese decir singular, garantiza que hay un saber acerca de su sufrimiento. (transferencia simbólica o en lo simbólico. Estructural)

El analizante colocará al analista en ese lugar. Él se deja colocar, pero no se identifica con ese lugar.

Pues bien, en el trabajo con cuentos populares el analista “recoge el guante” que arroja la enunciación del texto, el enigma del cuento. (Dijimos antes: “para ese alguien el cuento tiene inconsciente y se abre a una interpretación”) Y escucha. Y, efectivamente, se van presentando ante él versiones similares pero diferentes.  ¿Por qué recoge el guante? Porque algo del texto le implica.  La transferencia, para que podamos hablar de ella como tal, también requiere ser oída.

(…)