Javier Montejo Alonso “Fue un parto difícil. «Introducción del narcisismo» (Freud, 1914)” (I)

«Amarse a sí mismo es el comienzo de un idilio
que durará toda la vida».

Oscar Wilde (1894).

1. Presentación
«Fue un parto difícil que ha dejado las típicas secuelas. Naturalmente, no me acaba de gustar, pero ahora no soy capaz de dar nada mejor. Exige muchos retoques» (Carta de Freud a Abraham del 16/03/1914: Falzeder, 2002: 235).

Con estas palabras Freud anunciaba a su fiel discípulo Karl Abraham la finalización de su escrito «Introducción del narcisismo» (1914a). Strachey (1957: 68) nos informa que si bien el borrador inicial data de junio de 1913 durante unas vacaciones en Roma, la redacción final comenzó a finales de febrero de 1914. Por tanto el manuscrito compartió en parte el escritorio de Freud con Contribución a la historia del movimiento psicoanalítico (1914b), el libro escrito expresamente para expulsar a Jung del movimiento psicoanalítico y del psicoanálisis.

Rodrigué (1996) señala que Freud escribía este libro «resoplando de rabia», pero que «Introducción del narcisismo» era también un escrito de combate:
«En la guerra con los disidentes, Freud utilizó la espada y la pluma. La ‘Historia’ tuvo el efecto expeditivo de un ataque bélico panfletario. ‘Introducción del narcisismo’, en el reino de las ideas, fue alta esgrima intelectual»
(1996: 129).

Quizás ahora comprendamos mejor la dificultad de aquel parto largo y doloroso, concluido con importantes y permanentes secuelas. Pero además de la fractura ocasionada en el movimiento psicoanalítico por la ruptura con Jung, la finalización del escrito dejó a Freud deprimido y con una honda insatisfacción, como le escribía a Abraham: «Exige muchos retoques». La criatura -el «narcisismo»- sólo acababa de nacer; era solamente la «introducción» de algo nuevo y complejo. Habría que ver cómo crecía, cómo se desarrollaba.

Es conveniente añadir que «Introducción del narcisismo», junto a los Tres ensayos de teoría sexual (1905) e «Inhibición, síntoma y angustia» (1926), fueron obras teóricas, parafraseando a Rodrigué (1996: 129), de «esgrima intelectual» que «cerraban» importantes relaciones de amistad para Freud: escritos de ruptura (Fliess, Jung y Rank).
Ante estas dolorosas situaciones Freud siempre revivía sus angustias hipocondríacas. En esta ocasión padeció molestias intestinales y se sometió a una rectoscopia ante su temor de estar desarrollando un carcinoma rectal:

«Estoy pasando por una mala racha desde que terminé el narcisismo. Mucho dolor de cabeza y molestias intestinales» (Carta de Freud a Abraham del 25/03/1914: Falzeder, 2002: 238).

«Yo he vuelto a enfermar, y no lo estoy pasando nada bien, como si al fin el sacrificio y el trabajo me ablandaran. Mi último ataque de molestias intestinales moví a mi médico de cabecera a tomar la precaución de un examen rectoscópico, por cuyo resultado me felicito tan efusivamente que deduje que había considerado muy probable la existencia de un carcinoma.
Por esta vez, aún no tengo esa esta suerte. Hay que seguir trabajando»
(Carta de Freud a Abraham del 13/05/1914: Falzeder, 2002: 252).

La ruptura con Jung había reavivado los viejos fantasmas de su relación con Wilhelm Fliess, la homosexualidad y la paranoia. Freud casi se sentía desilusionado por estar equivocado y no padecer un cáncer, por tener que seguir vivo y luchando.
Pero si el parto había sido largo y difícil, el embarazo no se quedó atrás. El presente artículo se ocupará precisamente de la larga gestación del concepto de narcisismo. Aprovecharé la curiosa coincidencia de que la terminación de «Introducción del narcisismo» coincidió con el nacimiento del primer nieto de Freud, Ernst, para jugar con la idea de que Freud y su hija compartieron de alguna manera embarazo y parto. En este trayecto glosaré el desarrollo del concepto de «narcisismo»,
desde su primera mención por Isidor Sadger3 en noviembre de 1909 hasta que Freud envió a la imprenta, a comienzos de marzo de 1914, el manuscrito de «Introducción del narcisismo».

(…)