FREUD Y LA INCLINACIÓN POLÍTICA DE MUCHAS DE SUS AMISTADES

Ya entendemos por qué muchos escritores, varios de ellos Premio Nobel de literatura, suscribieron estas palabras:

“Deje que le diga claramente por qué yo y muchos otros tenemos que darle las gracias: por el coraje que ha aportado a la psicología. Usted ha eliminado las inhibiciones de toda una época, así como la de innumerables escritores en particular. Gracias a usted muchos vemos, gracias a usted muchos decimos cosas que, de no ser por usted, jamás se hubieran visto ni dicho. Si aún hay quien no se da cuenta de lo que acabo de afirmar es porque aún no contempla nuestra literatura históricamente, en sus formas matrices (dentro de una o dos décadas se descubrirá qué dio de repente una audacia psicológica diferente a un Proust en Francia, a un Lawrence y un Joyce en Inglaterra, a unos pocos alemanes: su nombre….[]…Pero creo que los conocimientos y documentos que quedarán de nuestro tiempo escasamente productivo serán fruto de un coraje que habrá que agradecerle a usted”[1].

También sabemos que a pesar de la posición básica personal que mantenía sobre la política, la de un profundo escepticismo, a tal punto que consideraba ser nada en política y no esperar nada de ella (para él una de las tres profesiones imposibles era gobernar) y que no existían para  él sistemas políticos más o menos emancipatorios, ya que el sistema comunista, al que le adscribe un estatus semejante al de la religión no aparece con mayor potencial de justicia que su contrapuesto sistema capitalista, sin embargo gran cantidad de intelectuales que tuvieron interés en homenajear a Freud dando muestras de su relación y reconocimiento,  tuvieron intereses sociales y políticos, en su gran mayoría, con una orientación igualitaria, libertaria e izquierdista. Escritores, políticos, periodistas, historiadores, de distintos lugares y de distintos partidos políticos  pero con un interés por la libertad, la igualdad y la solidaridad social. En su obra científica no hay el menor rastro de esa posición política. Aunque Freud reconoció tempranamente el fracaso del experimento comunista, sin embargo a lo largo de su vida, aún no militando en forma manifiesta, mostró una gran predilección por las compañías de ese lado ideológico y se dio cuenta que no se podía esperar otra cosa que la explosión de las masas cuando eran explotadas hasta el límite.

Ese interés social ya se reflejaba en su trabajo de traductor al alemán de libros sobre el Socialismo y la liberación femenina de Stuart Mill, ya desde su época del servicio militar.

Si nos detenemos a observar los remitentes de esas calurosas felicitaciones y buenos augurios nos encontraremos con una lista que les presento a pesar de que pueda resultar tediosa:

Herbert George Wells, el historiador y escritor inglés que defendió el derecho de las mujeres, atacó al capitalismo irresponsable y al imperialismo británico.   Fue toda su vida un izquierdista convencido y su primera novela, La máquina del tiempo,  trataba fundamentalmente de la lucha..

Romain Rolland: “la conciencia moral de Europa”. Se negó a combatir en la primera guerra mundial por ser un ciudadano del mundo, un internacionalista. En 1933, un mes después del ascenso de Hitler al poder, le ofrecieron el premio Goethe, ese mismo que pocos años atrás la ciudad de Francfort le había otorgado  a Freud[2], y el escritor, en una carta al presidente Hindenburg, declina todo honor de un gobierno cuyo programa tenga como soportes principales el antisemitismo y el aplastamiento de la oposición, políticas que consideraba un crimen de lesa humanidad.

Virginia Woolf la novelista feminista británica, una de las más destacadas figuras del modernismo literario del siglo XX.

Uno Ahren, el arquitecto sueco y planificador urbano, que tuvo una gran influencia política en Suecia hacia la estructuración de una sociedad Social Demócrata.

Alberto Albertini, el periodista italiano, que abandonó en el ’25 su actividad con el advenimiento del fascismo por su compromiso social y democrático.

Eva Andén, la primer abogada sueca, defensora de los derechos de la mujer y de los niños.

Claude Aveline, el escritor y poeta francés, que tomó partido en pleno conflicto durante y alrededor de la segunda guerra mundial por el espectro izquierdista de la política.

Erik Blomberg, el escritor sueco, crítico cultural, un socialista que creía que la tarea del escritor era pararse en el medio de los campos de fuerza de las contradicciones sociales y políticas, pensaba que el escritor debía dar voz al hambre del oprimido.

N. Brailsford el periodista inglés. En la década del ´30 escribió clásicos contra el colonialismo. A finales de dicha década se opuso a los juicios políticos del stalinismo. Fue quizás, el mejor escritor de la izquierda inglesa de la primera mitad del siglo XX.

Jakob Bührer, periodista y escritor suizo con una furiosa crítica social o cultural. En el centro de su obra literaria y sus numerosas novelas están presentes los conflictos sociales durante la crisis económica de la década de 1930 en Suiza.

Lenah Elgström, una actriz que terminó volcándose a la escritura. Sus escritos autobiográficos muestran una heroína rebelde contra la burguesía. Luchadora social por los derechos de la mujer, por la paz y el cuidado de la infancia. Ocupó un lugar importante en el comité de ayuda a los niños españoles víctimas de la Guerra Civil.

Emilia Fogelklou-Norlind fue una autora sueca, activa feminista y pacifista.

A.M. Frey, un autor alemán pacifista cuyos libros figuraban entre los incendiados en 1933, en Alemania.

Eduard Fuchs, el marxista alemán, estudioso de la cultura y la historia, escritor, coleccionista de arte, y político activista. Condenado varias veces por acusar al Kaiser de ser un asesino masivo. Su obra magna, Historia Ilustrada de la Moral Sexual fue condenada a la hoguera en 1933, y de ella se salvaron pocos ejemplares.  Freud tenía los 6 tomos de esta obra, junto con otras sobre la mujer en la caricatura. Fue un pacifista que Lenin invitó a hacerse cargo del intercambio de prisioneros rusos y alemanes.

André Gide, el escritor francés, premio Nobel de literatura años después  del 80° cumpleaños de Frued, en 1947. Defensor de los derechos de los homosexuales, en la década de 1920 inspiración de escritores como Camus, y Sartre. Se le empezó a hacer un vacío en las editoriales al criticar el comportamiento de los intereses económicos franceses en el Congo, especialmente el régimen de grandes concesiones.  Denunció  cómo los nativos se vieron forzados a dejar sus pueblos natales durante varias semanas para recolectar caucho en el bosque, comparando esta explotación a la esclavitud. Durante la década de 1930, brevemente se convirtió en comunista, pero quedó desilusionado luego de su visita a la Unión Soviética. Sus críticas al comunismo le ocasionaron que perdiera varios de sus amigos socialistas, especialmente cuando publicó su libro Regreso de la URSS en 1936, el año del 80° cumpleaños de Freud.][]

Claire Goll, la escritora y periodista franco-alemana, activa pacifista. También Ivan Goll poeta, francoalemán que impulsado por su ideología pacifista escapó del servicio militar emigrando a Suiza al comenzar la I Guerra Mundial.

Oskar Maria Graf, el autor alemán. Varias de sus novelas tomaban una posición socialista-anarquista. En 1919 fue arrestado por participar en un movimiento revolucionario en Munich. En 1934 sus libros fuero prohibidos en Alemania. Formó parte del primer congreso de escritores socialistas en Moscú.

Charlotte Haldane, la autora feminista inglesa, segunda esposa del biólogo  J.B.S.Haldane, cuyos libros tenía Freud en su biblioteca. Luego de un viaje a la Unión Soviética se desilusionó del comunismo, en el cual seguía creyendo su esposo.

Kurt Hiller,  escritor pacifista alemán, con un estilo inconfundible, insobornable, con fuerza filosófica y literaria, luchó toda su vida por el socialismo, la paz y por las minorías sexuales, lo que le granjeó muchos y poderosos enemigos. Tras la toma del poder de Hitler, Hiller, que era especialmente odiado por pacifista, socialista, judío y homosexual, fue detenido tres veces, enviado a los campos de concentración de y severamente maltratado. Tras su liberación en 1934, en el exilio fundó la Federación libre de socialistas alemanes..

Josef Hora poeta checo. Comprometido políticamente se unió al partido social demócrata para cuyo periódico escribió. Posteriormente lo hizo para una publicación comunista, tras haberse asociado al partido. En su viaje a la URSS no sólo vió los logros del nuevo régimen sino también los problemas con la democracia. Luego de expresar su desaprobación por el régimen stalinista checo fue expulsado del partido.

Rudolf  Jakob Humm, el escritor suizo. En 1932, se volvió políticamente activo contra el fascismo y el belicismo , y se distanció del comunismo en el ’36.

Lord Allen of Hurtwood, conocido como  Clifford Allen, político inglés y gran pacifista. Fue preso por objetor de conciencia.  Luego de la guerra fue jefe del partido laborista independiente. Nunca había estado tan orgulloso de la democracia británica como cuando se le dió acogida a Freud.

Egon Erwin Kisch  fue un periodista checo que escribía en alemán. Participó en las Brigadas internacionales de la Guerra Civil Española. Miembro fundador de la Federación Revolucionaria Socialista Internacional  de corte izquierdista. Perteneció al partido comunista austríaco y fue arrestado durante su estadía en Berlín luego del incendio del Reichstag.

Heinrich Mann, hermano mayor de Thomas, fue un escritor alemán que destacó por sus novelas de temática social cuyos ataques contra la sociedad cada vez más autoritaria y militarista le llevaron al exilio en 1933. La novela El súbdito satirizaba la sociedad alemana y explicaba como su sistema político había llevado a la Primera Guerra Mundial.

Klaus Mann, escritor alemán.  Hijo de Thomas. Su brillante trayectoria de autor cosmopolita sufrió un giro drástico con la llegada de Hitler al poder mediante una toma de conciencia en la que apela sin tregua contra el nazismo. Su obra está impregnada de la búsqueda incesante de una razón social que oponer a la barbarie. Autor consecuente con su ideario, participa como corresponsal en la Guerra civil Española.

Por último, e interrumpiendo una lista que puede ser mayor aún, Arnold Zweig: escritor alemán quién, fruto de sus experiencias en la Primera Guerra Mundial, escribe la novela “El sargento Grischa”, considerada como una de las mejores novelas bélicas, de las suyas la más conocida y la primera de un ciclo de novelas con las que describe el impacto de la guerra sobre la sociedad capitalista. Premio Lenin de la Paz. Influido por Freud la dio a sus obras un profundo contenido psicológico.  Freud no paraba de recomendar este libro y tiene un extenso epistolario con él.

En estos momentos del siglo XXI en se reverdece el conflicto entre las derechas y las izquierdas creo que viene muy bien entender algo mejor la relación de Freud con representantes de la segunda de estas posiciones a través de sus amistades y relaciones: todos ellos agradecidos a Freud a pesar de su escepticismo político y que acudían en gran número a saludarlo en la fecha de su cumpleaños, como lo recordamos nosotros cada año. Ningún tipo de sociedad va a satisfacer al individuo, insatisfacción que parte de su prehistoria formativa filo y ontogenética, que parte de un intento fracasado de colmar su felicidad. A pesar de ello, por ese ideal, inalcanzable en sí, vale la pena luchar, como ocurre con una formación psicoanalítica completa.

Por eso, parafraseando a Stefan Zweig, deje que le diga claramente por qué yo y muchos otros tenemos que darle las gracias: por el coraje que ha aportado también a nuestra mirada sobre la sociedad que hace que el psicoanálisis sea resistido en cualquier régimen político: por judío, por burgués o por subversivo, con cualquier argumento.

[1] En una carta de 1926 de Stefan Zweig.

[2] Por ser un exponente de la cultura alemana y no por la obra literaria, como erróneamente muchos lo consideran, incluso Patrick J. Mahony, autor de Freud as a writer. Aunque el premio tenía esa inclinación no le fue otorgado por ese don a Freud, ni a Einstein…

9 mayo, 2016 por Dr. José Treszezamsky

Del blog Historias del psicoanálisis