Jorge Marugán. LA UNIVERSIDAD Y EL PSICOANÁLISIS ANTE EL IMPERIO DE LOS MERCADOS.

¿Por qué los ideales imperantes en la sociedad parecen arrastrarnos al aislamiento y la desigualdad? La crisis actual en el vínculo social no es algo puramente coyuntural, circunstancial o pasajero sino que se ha introducido en la esencia, en la base de nuestra forma de vida.

La TEORÍA DE LOS CUATRO DISCURSOS del psicoanalista Jacques Lacan formaliza en una estructura fija las cuatro formas de establecer vínculo o lazo social que nos hemos dado a lo largo de nuestra historia. Se basa en que en todo lazo social, deberán ponerse en juego necesariamente cuatro elementos:

1º, un sujeto faltante o deseante.

2º, un ideal-amo (enigmático e imperativo).

3º, un saber.

4º, un objeto de goce perturbador.

 

Cada uno de estos cuatro elementos tendrá una función diferente en cada uno de los discursos. Distinguimos así las cuatro funciones que cada elemento puede realizar:

1º, función de fuente o verdad oculta del discurso.

2º, función de agente visible o transmisor de aquello que se origina en la fuente.

3º, función de receptor de esa transmisión.

4º, función de resultado o producto de la misma.

Lacan dará a cada uno de los cuatro discursos un nombre que depende del primer elemento visible, el que funciona como agente o transmisor en cada discurso. Así, según el orden en que históricamente surgen, tendremos:

1º, el Discurso del Amo, en el que el ideal-amo o quien lo encarna ejerce como transmisor o agente visible.

2º, surge el Discurso del Sujeto Faltante, que Lacan llamará Discurso Histérico porque es este sujeto, el sujeto histérico, el que hace visible su falta y funciona como transmisor del discurso.

3º, surge el Discurso del Saber, cuya emergencia Lacan sitúa con la aparición de la institución universitaria y por eso lo llama Discurso Universitario.

Y 4º, el Discurso del objeto perturbador, que Lacan sitúa en la emergencia del psicoanálisis a partir de Freud y que, por tanto, denomina Discurso del Analista.

Tenemos, entonces, cuatro discursos o formas posibles de hacer vínculo integrados por cuatro elementos, siempre los mismos, pero realizando funciones diferentes.

La clave de la estructura de los discursos como generadores de lazo social es una imposibilidad o disfunción: si los discursos se originan en el elemento que hace de fuente que transmite su impulso a un agente y este alcanza a un receptor de cuyo trabajo surge un producto, este producto no podrá alcanzar o reintegrarse al primer elemento fuente que permanecerá así protegido, inaccesible al resto de elementos. Hay, por tanto, un freno, una disfunción, una parte de caída o pérdida intrínseca en el funcionamiento de todo vínculo social. Esta disfunción del circuito permite a su vez un tiempo de suspensión, un tiempo de espera necesario para que un vínculo pueda establecerse.

Sin embargo, cierta confluencia de los cuatro elementos discursivos nos ofrecen el resultado de una estructura diferente: el llamado “Pseudodiscurso Capitalista”, astuta deriva del Discurso del Amo erigido en una promesa, en una quimera: ¡Todos podemos hacernos cargo de todo lo que producimos! ¡Podemos gozar de esos objetos sin pérdida! Por tanto: ¡Podemos ser los amos de nuestro goce!

             El primer efecto de esta quimera es que la barrera que protege el lugar de la fuente oculta del discurso cae con lo que, este discurso no se frena, “irá sobre ruedas”, funcionará “demasiado bien” dirá Lacan. Se perderá la pausa, la interrogación, el tiempo de comprender.

Pero además, en un segundo paso, el ideal-amo hasta entonces visible y atacable en su función de agente, pasará a ocultarse, a parapetarse en el lugar protegido de fuente del discurso, lo que lo vuelve mucho más poderoso, menos localizable, más invulnerable. Un amo que hoy nombramos como “mercado global”.

El mercado como amo depende de su expansión sin límite, exhorta al goce en tiempo presente a través del consumo, no importan las consecuencias, ni los sujetos, ni las siguientes generaciones: goce para todos y objetos de consumo para cada uno. El amo-mercado se siente tan invulnerable que no oculta sus miserias, es más, las expone y las utiliza como instrumento de control a través del miedo. Utiliza sus propias crisis para fortalecerse, como hoy estamos viendo. El discurso capitalista es un discurso totalizador, es para todos, es capaz de recoger e incorporar los desechos del resto de los discursos porque “todos podemos gozar”.

Y, ya que nos encontramos en una universidad, ¿qué consecuencias tiene el predominio de un amo-mercado en el Discurso Universitario actual?

En la estructura del Discurso Universitario establecida por Lacan la función de agente visible la ocupa el saber, encarnado en la figura del profesor, los alumnos serán tomados por objetos perturbadores que se tendrán que poner a trabajar para producir sujetos faltantes y “normalizados”, evaluados, titulados y repetidores de un saber dictado no tanto por el profesor, que es, cada vez más, un mero transmisor, sino por un ideal-amo que funciona como fuente oculta del discurso.

Si, como está sucediendo en el Discurso Universitario actual, el lugar de fuente del discurso ocupado por el ideal-amo es tomado por los “valores” del mercado global tendremos el siguiente efecto en los otros tres elementos de este discurso que dependen de él:

1º, sobre el saber, que en su lugar de transmisor del discurso, será ocupado paulatinamente por las tecnologías programadas: DVDs, power points, vídeos tipo youtube, cursos tutoriales virtuales, campus virtual, etc. Tecnologías que relegan y devalúan cada vez más la figura del maestro.

2º, sobre el alumno en su función de receptor, objeto perturbador que hay que civilizar: este será tomado por su valor de mercancía, lo que acentuará cada vez más el carácter segregador y elitista del actual discurso universitario.

Y 3º, sobre su producto, el sujeto aprobado o normalizado, que lo será en función de su aptitud, de su crédito para consumir. Consumidor con crédito y a crédito, por supuesto, para quedar bien pillado por el sistema. Y si no aprueba no pasa nada: ya está ahí el discurso capitalista para recoger, incorporar y usar a su manera a los segregados: adictos, prostitutas, frikis, sicarios, internautas a tiempo completo, predicadores o, incluso, terroristas suicidas mediáticos.

Pero, ¿es posible una salida a este imperio de los mercados? Si su funcionamiento depende de su expansión global siguiendo una especie de estructura piramidal, ésta no puede ser ilimitada. Lacan no confía en las revoluciones que acaban, según él, sustituyendo a unos amos por otros, pero plantea la posibilidad de hacer un vínculo que constituya “el reverso del Discurso del Amo”, y este sería el Discurso del Psicoanalista que Freud hace surgir y que permite desconectar y proteger al saber de cualquier amo. Podríamos denominar también a esta forma particular de hacer vínculo “Discurso de la Subversión”, puesto que su producto es, precisamente, un ideal-amo que cae, cayendo con él su imperativo: “tienes que…” y cayendo también ese elemento inhibidor y controlador que es la vergüenza. También podemos llamarlo “Discurso de la Singularidad”, puesto que reintroduce el goce como pérdida que pone de manifiesto la falta particular de cada sujeto y la pone a trabajar. Finalmente, podríamos llamarlo también, ¿por qué no?, “Discurso de la Esperanza”.

BIBLIOGRAFÍA:

Braunstein, N. (2.008). El discurso de los mercados – ¿un sexto discurso? Revista Digital Psicoanálisis en el Sur, nº 5. http://www.psicoanalisisenelsur.org/num5_articulo2.htm.

Lacan, J. (2002). El seminario. Libro 17. El reverso del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós. (Seminario dictado en 1970-71).

Marugán, J. (2009). Los cuatro o cinco discursos y la crisis en el lazo social. Revista digital Psicoanálisis en el Sur, Nº 7. http://www.psicoanalisisenelsur.org/num7 articulo4.htm.

Marugán, J. (2010). Génesis del sujeto y del objeto en El perfume de Süskind. Clínica Contemporánea, 3-2010. Revista digital del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. Consultado online el 30 de julio de 2011 en:

Marugán, J. (2010). La posición sexual y sus síntomas en la era de la globalización. Clínica Contemporánea, nº 2 (2012). Revista digital del Colegio Of. de Psicólogos de Madrid.

Ponencia en la Jornada “Ciencia, economía, política y abolición del sujeto”.

Facultad de Filosofía. 27-11-2015.

Jorge Marugán Kraus