F. Javier Montejo Alonso. BUDAPEST 1918: PSICOTERAPIA PARA DESPUÉS DE UNA GUERRA (V)

(…)

Con todo ello, Freud concreta la manera en que el psicoanálisis debe ser enseñado en la Universidad. Esto permitiría que el psicoanálisis fuese plenamente reconocido (33) y, a la vez, el psicoanálisis no perdería su autonomía plena para dirigir la formación de los nuevos, y tan necesitados, analistas:
«La enseñanza del psicoanálisis habría de desarrollarse en dos etapas: un curso elemental, destinado a todos los estudiantes de medicina, y un ciclo  de conferencias especializadas para médicos psiquiatras»(34).
Llegados aquí, vemos que Freud, en 1918, relanza y amplía su programa de
1910: la creación de una «nueva psicoterapia» (que habrá de ser además una psicoterapia para el pueblo) y la creación de unas estructuras formativas que permitan la expansión definitiva del psicoanálisis.
4. LA CARRERA POR LA FORMACIÓN: BUDAPEST VERSUS BERLÍN
En el apartado anterior, cuando relacionábamos los dos trabajos de Freud,(35) y encontrábamos sus antecedentes comunes en su conferencia de 191036, veíamos que Freud establecía claramente las líneas de expansión del psicoanálisis y además relacionaba expresamente la política de formación (institutos psicoanalíticos, universidad, policlínicas, análisis personal, y supervisión) con la creación de una «nueva psicoterapia».
Evidentemente, él no iba a llevar a cabo esas tareas. Y aunque Freud no lo diga de manera expresa, es evidente que Viena no era el lugar adecuado. Como le dirá a Ferenczi algún tiempo después:
«No, Viena no se adecua para ser un centro, la cosa del Departamento Psicoanalítico es totalmente dudosa y para mí sería hasta una bendición en el fondo si no se realizara. No sirve para Viena, ¡un cuervo no debe vestir camisa blanca!»(37)
Su reto sólo podía ser retomado por sus dos seguidores más cualificados: Abrahamy Ferenczi, y solo podría tener dos sedes geográficas: Budapest o Berlín. No en vano, al reseñar conferencia de 1918 en Budapest, hacíamos notar que Freud confirmaba dos líneas de trabajo ya iniciadas, y de las cuales deberían salir las propuestas para esa nueva terapia: La «técnica activa» iniciada por Ferenczi (línea apoyada explícitamente por Freud en Budapest) y el trabajo basado en la recuperación de la catarsis que Abraham y Simmel estaban realizando en hospitales militares, primera
experiencia real de tratamiento público y gratuito, aunque circunscrito tan sólo al personal militar.
La inesperada finalización de la guerra, la caída de los imperios Austro-húngaro y Alemán, y el surgimiento de los regímenes republicanos en la nueva nación Húngara y en Alemania, actuará como revulsivo para acelerar la puesta en práctica del proyecto freudiano. Entre Budapest y Berlín, entre Ferenczi y Abraham, se inicia una carrera por dilucidar quién será el primero en plasmar en la realidad el reto lanzado por Freud. Y lo que es más importante: ¿quién marcará a partir de entonces la iniciativa en el movimiento psicoanalítico internacional?, ¿quién dirigirá el nuevo
centro mundial del psicoanálisis?, ¿quién dirigirá el movimiento  nternacional (IPA)? y ¿quién diseñará la nueva formación?, esa que producirá la nueva, y más grande, generación de analistas.
Pero en realidad está competencia entre Budapest y Berlín, ya había comenzado antes. El V Congreso Internacional de Psicoanálisis, se iba a celebrar en Alemania, concretamente en Breslau, organizado por la Sociedad Psicoanalítica de Berlín. Esto es, bajo la dirección de Karl Abraham, que en ese momento, desde la dimisión de Jung, era Presidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA).
Freud y Ferenczi planeaban desde marzo de 1918 pasar las vacaciones de verano juntos y partir después hacia Alemania. En la correspondencia entre ambos, podemos ver como Ferenczi, con la ayuda de Anton Von Freund, prepara cuidadosamente las vacaciones de Freud. En Julio, Freud y su hija Anna se alojan como invitados en la villa que Von Freund posee en Köbánya, y hablan sobre la posibilidad de crear una editorial psicoanalítica en Budapest, costeada por Von Freund3 (38.)

33 Recordemos 1910: incremento de la autoridad y reconocimiento del psicoanálisis.
34 FREUD (1918b), p. 2455.
35 Los Caminos de la terapia psicoanalítica (Freud, 1918 a), y Sobre la enseñanza del psicoanálisis en la Universidad
(Freud, 1918b).
36 El Porvenir de la terapia psicoanalítica (Freud, 1910).
37 Carta de Freud a Ferenczi del 31/10/1920. En Fallend, K. (1997), Peculiares, soñadores, Sensitivos.
Actas de la Sociedad Psicoanalítica de Viena: 1919-1923, Montevideo, Universidad de la República, p. 98.