F. Javier Montejo Alonso. BUDAPEST 1918: PSICOTERAPIA PARA DESPUÉS DE UNA GUERRA (VI)

Vemos como Freud claramente diseña una estrategia en la cual se han de crear instituciones psicoanalíticas formativas con clínicas asociadas. Además, debería lograrse la implicación de estas instituciones, en la estructura social, y en un incipiente Estado de protección, o Seguridad Social.
Freud conocedor del gran interés que la terapia psicoanalítica está despertando entre de los mandos militares (26), vislumbra claramente que es el momento de lanzar esta ofensiva. Por ello, de cara a las propias fuerzas internas del psicoanálisis, no quiere limitar estas posibilidades de expansión dejándolas sólo en función de recibir apoyo de los poderes públicos y militares. Acertadamente, abre una doble vía que contemple la posibilidad de que estos dispositivos sean creados por los poderes públicos militares y civiles, y también por las asociaciones psicoanalíticas. Además, así
se elimina el riesgo de que este reconocimiento, y las posibilidades de realizar tratamientos públicos, queden solo circunscritas al tratamiento de las neurosis de guerra.
En cuanto a la formación teórica, en esos momentos Freud la circunscribe a la iniciativa de las asociaciones psicoanalíticas. No porque no crea posible aprovechar las instituciones formativas oficiales —la Universidad—, sino porque entonces no ve ninguna posibilidad de que esto suceda. De hecho, poco después cuando esas posibilidades
se abren en Budapest (27), no duda de apoyar la entrada del psicoanálisis en la Universidad. Escribe entonces un artículo publicado en la revista médica de Budapest Gyógyászat (Terapéutica), en la que amplía esta estrategia intentando completarla en cuanto al asunto de la formación de los analistas. En Sobre la enseñanza del Psicoanálisis
en la Universidad (28), Freud considera llegado el momento de penetrar también enlos estudios superiores (29). En este artículo, Freud comienza por señalar, y remarcar que el psicoanálisis no necesita de la Universidad:
«Es indudable que la incorporación del psicoanálisis a la enseñanza universitaria significaría una satisfacción moral para todo psicoanalista, pero no es menos evidente que éste puede, por su parte, prescindir de la universidad sin menoscabo alguno para su formación» (30).
A continuación, esboza un modelo de cómo debe ser la formación de los analistas:
«En efecto, la orientación teórica que le es imprescindible la obtiene mediante el estudio de la bibliografía respectiva y más concretamente, en las sesiones científicas de las asociaciones psicoanalíticas, así como por el contacto personal con los miembros más antiguos y experimentados de las mismas. En cuanto a su experiencia práctica, aparte de adquirirla a través de su propio análisis, podrá lograrla mediante tratamientos efectuados bajo el control y la guía de los psicoanalistas más reconocidos»(31).
Pero, y esto es muy importante, Freud señala cómo esta labor de formación teórica que realizan las asociaciones psicoanalíticas, ha estado de alguna manera forzada por la exclusión y marginación que el psicoanálisis ha sufrido por parte de la institución universitaria:
«Dichas asociaciones deben su existencia precisamente a la exclusión de que el psicoanálisis ha sido objeto por la universidad. Es evidente, pues, que seguirán cumpliendo una función útil mientras se mantenga dicha exclusión»(32)
Después, Freud pasa a señalar las ventajas que para la propia universidad traería la introducción del estudio del psicoanálisis. Estas ventajas se centrarían en tres aspectos, que vendrían a cubrir graves lagunas de la formación universitaria de los médicos, y que, curiosamente, son algunas de las propias prioridades de la formación de los analistas:
1) Dotar de unos conocimientos psicológicos y psicoterapéuticos básicos, al médico general; 2) Ofrecer una teoría comprensiva a la psiquiatría, anclada aún en un carácter puramente descriptivo; y 3) Aportar el método psicoanalítico al estudio de los problemas artísticos, filosóficos y religiosos que conlleva la antropología médica.

29 Fanny Colonomos coincide en señalar la necesidad de leer este pequeño artículo, de manera
complementaria a Los Caminos de la terapia psicoanalítica (ver: COLONOMOS, F. (1985), Presentation. En M.
Eitingon, E. Simmel, O. Fenichel, y otros (1930), On forme des psychanalystes. Rapport original sur les dix ans
de L´Institut Psychanalytique de Berlin, 1920-1930. París, Denoël, 1985, pp. 7-35.
30 FREUD (1918b), p. 2454.
31 Ibid. p. 2454.
32 Ibid. p. 2454.