F. Javier Montejo Alonso. BUDAPEST 1918: PSICOTERAPIA PARA DESPUÉS DE UNA GUERRA (IV)

2. NUREMBERG, 1910.
A finales de la Primera Guerra mundial, en 1918, el psicoanálisis, o la Causa, como decía Freud, se encuentra consolidado. La Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA), ha superado ya varias crisis, escisiones y deserciones (16) y, a pesar de la guerra, goza de buena salud. Parecería que el «programa» esbozado por Freud en el II Congreso de Internacional de Psicoanálisis, celebrado en Nuremberg el 30 y el 31de Marzo de 1910, se va cumpliendo. Conviene ahora recordar aquel «programa».
Freud planteó entonces, en su conferencia El porvenir de la terapia psicoanalítica, una clara estrategia de consolidación y expansión para el desarrollo de la terapia psicoanalítica, basada en «la acción conjunta de los tres factores siguientes»(17):
1. Progreso interno.
2. Incremento de autoridad.
3. Efecto general de nuestra labor.
En cuanto al factor 1 (progreso interno), diferenciaba dos aspectos:
a) El progreso de los conocimientos (teoría);
b) El progreso y desarrollo de la técnica.
Respecto a este último, b) El progreso de la técnica, se centraba en tres aspectos:
– La investigación, reconocimiento y clasificación de las resistencias.
– El reconocimiento de la contra-transferencia (18), y la necesidad del autoanálisis del analista (19).
– Modificaciones técnicas en función de la forma patológica de qué se trate, y en función de los instintos predominantes en el sujeto.

En 1918, en Budapest parece llegado el momento de retomar, y relanzar definitivamente el «programa», lanzado en 1910. El escenario: la Academia de Ciencias de Budapest. Los días: 28 y 29 de septiembre. Por primera vez asisten autoridades gubernamentales, militares y civiles, a un Congreso psicoanalítico.
El Congreso está dedicado monográficamente al estudio de las neurosis de guerra. Ferenczi y Anton Von Freund han diseñado cuidadosamente la estrategia: el plato fuerte, las comunicaciones de Abraham (20), Ferencz (21), y Simmel (22) sobre las neurosis de guerra, se realizarán al principio del Congreso. Después, Von Freund invitará a los asistentes (casi todos militares) a una degustación a su fábrica de cerveza. Freud cerrará el Congreso al día siguiente. Freud no desaprovechó esta excelente oportunidad cuidadosamente preparada por Ferenczi. Su conferencia Los Caminos de la Terapia Psicoanalítica estaba minuciosamente preparada. De hecho, fue la primera vez que Freud leyó una conferencia. La conferencia es un brillante y combativo texto que no solo contiene toda una síntesis acerca de la situación de la técnica psicoanalítica en ese momento (23), sino que presenta las líneas estratégicas que puedan permitir:
– La creación de una «nueva terapia» capaz de afrontar otras patologías psíquicas más allá de la histeria, las fobias, o la obsesión (ámbitos a los que aún se veía reducida la terapia psicoanalítica);
– Una «nueva terapia» capaz de afrontar el sufrimiento psíquico de las clases populares (hasta entonces alejadas de la terapia psicoanalítica por razones económicas);
– Una «nueva terapia» que penetre en los sistemas públicos de salud y asistencia social;
– Y, en resumen, una «nueva terapia» que permita la implantación definitiva del psicoanálisis, y ofrezca una alternativa al malestar en la cultura.
————
16 Adler, Jung y Stekel con sus respectivos partidarios. La de Jung, fue la mas grave, pues puso en
riesgo la propia existencia de la IPA. Ver: WITTENBERGER, G. y TOGEL, CH. (edts) (1999), A.W. Freud et
al. And the contributors (vers. cast.: Las circulares del Comité Secreto. 1913-1920. v. I, Madrid, Síntesis, 2002)
17 FREUD (1910), p. 1564.
18 Así lo escribió textualmente Freud.
19 Freud inicia entonces, el reconocimiento de la necesidad del análisis del analista, lo que una década
después, en el Instituto Psicoanalítico de Berlín, se convertirá en el requisito del análisis didáctico. Por
cierto, parece ser que fue Hermann Nunberg el primero en hablar de la necesidad incuestionable del análisis
didáctico, y precisamente en el V Congreso Internacional de Psicoanálisis de Budapest: «Nunberg fue
quien afirmó que ya nadie podía aprender la práctica del psicoanálisis sin haberse analizado previamente.
Al oír estas palabras comprendimos que encerraban una enorme trascendencia y que la sugerencia de
Nunberg no tardaría en llegar a ser un ideal universal y muy pronto una realidad» (Eitingon (1937), citado
por POMER, S.L. (1968), Max Eitingon. La organización de la formación psicoanalítica. En M. Grotjahn y
otros(1968), Historia del Psicoanálisis I., Buenos Aires, Paidos, p. 87)

20 ABRAHAM, K. (1921), El Psicoanálisis y las neurosis de guerra. En K. Abraham (1955): Clinical
papers and essays on psycho-analysis. (vers.cast.: Estudios sobre Psicoanálisis y Psiquiatría, Buenos Aires,
Lumen-Hormé, 1993).
21 FERENCZI, S. (1919a), Psicoanálisis de las Neurosis de Guerra. En Obras Completas, T. 3. Madrid, Espasa-
Calpe, 1981.
22 SIMMEL, E. (1921), Zur Psychoanalyse der Kriegsneurosen. En SIMMEL, E. (1993), Psycoanalyse und
ihre Anwendungen, Franckfurt, Fischer.
23 Emilio Rodrigué lo considera como el último de los escritos técnicos de Freud (Ver: Rodrigué,
E.(1996), Sigmund Freud. El siglo del Psicoanálisis, Buenos Aires, Ed. Sudamericana, vol. 2, p. 146).