Homenaje a Checho Lasa y Librería Paradox el pasado 22 de Junio de 2015

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Estimados amigos de Checho Lasa y de la Librería Paradox,

En relación con el homenaje del Lunes, 22 de Junio en la UAM, os adjuntamos el texto con que Gerardo Gutiérrez homenajeó a Checho.

“Quiero dar las gracias, en primer lugar, a los organizadores de este encuentro por la magnífica organización, y por la invitación que me habéis hecho a participar en este homenaje a Paradox y a Checho Lasa. Y que lo hicierais, no sólo por mi condición académica en la Complutense, sino, especialmente, por mi condición de psicoanalista.

Dado que es tanto y de tanta intensidad lo que el psicoanálisis, madrileño, pero no sólo madrileño, tiene que agradecerle. Me consta que son muchos los psicoanalistas que hoy quisieran estar aquí y tomar la palabra en este momento, psicoanalistas de las distintas asociaciones, escuelas y grupos psicoanalíticos, y por eso quiero ser portavoz de todos ellos en mi reconocimiento y agradecimiento sincero a la labor de Checho y de todo el equipo de la librería Paradox.

En concreto, yo hablo desde mi vinculación con los Títulos con contenido psicoanalítico de la Universidad Complutense, especialmente con el actual Máster en Psicoterapia Psicoanalítica.

Entre unos y otros (un programa de doctorado interuniversitario, dos títulos propios en la Facultad de Psicología, un máster oficial en la de Filosofía) entre unos y otros, digo, han sido muchos años, y siempre nuestra librería de referencia y nuestra actividad ha sido con Paradox.

La exquisita sensibilidad de Checho hacia el psicoanálisis, la amplia gama de sus distribuidores, la agilidad en la gestión de las búsquedas, su delicadeza a la hora de permitir revisiones prolongadas, su paciencia inmensa para cobrar,…

Nuestros libros no se pedían a la Biblioteca (dado que en las sucesivas comisiones de Biblioteca el Psicoanálisis no entraba ni con calzador) sino que se han financiado con los fondos del MPP y se le compraban a Paradox para incorporarlos luego a los fondos de la Biblioteca de la Facultad.

Eso ha hecho que durante años, bastantes, ya ni recuerdo cuántos, la visita a la librería era constante. Siempre a la de nuestra Facultad de Psicología. Excepcionalmente a Santa Teresa. Hasta el punto de que, diariamente, al llegar a la Facultad mi primera visita era a la librería, a ver qué había llegado. Y casi siempre había llegado algo y era interesante. Los libros adquiridos con los fondos del MPP (unos 2000 volúmenes aproximadamente) han sido adquiridos fundamentalmente a Paradox, a lo largo de quince años

Uno de los momentos que merece recordarse fue la respuesta, yo creo que unánime y absolutamente contundente, de toda la Facultad de Psicología (profesores y alumnos), en el año 2007, cuando no se renovó la adjudicación a Paradox y se hizo cargo de la librería de la Facultad DELSA-TROA.

Fue impresionante, recordaba otros tiempos, añorados, en que la Facultad se movía casi al unísono por objetivos no sólo académicos, sino sociales, culturales, políticos. Algunos de los que estamos hoy aquí lo recordamos bien: aquella sensación de fuerza, de complicidad, de convicción, de decisión…

Pues así fue en 2007, en defensa de lo que significaba una librería que considerábamos era una pieza fundamental para la finalidad formativa de los psicólogos, laica, rigurosa, abierta, plural, etc. que pretendían profesores y alumnos.

Y no fue cosa de unos días, fue un bloqueo absoluto a la intrusa durante todo el curso. Hubo escritos colectivos, cartas personales, llamando la atención sobre lo absurdo de poner en juego criterios exclusivamente económicos para la adjudicación, cuando el papel de una buena librería, como venía siendo Paradox, era fundamental para todos.

Una buena librería y unos buenos libreros.

Para mí durante esos años la librería eran Julián y Olivia. Es verdad que antes hubo otros, algunos muy eficientes, pero Julián y Olivia supieron hacer de la librería, además, un lugar de encuentro. Un lugar donde apetecía estar. Donde te encontrabas a la gente de entonces, pero también a la de un montón de promociones atrás, españoles y extranjeros, para quienes la librería era una referencia cuando volvían por la Facultad.

Julián tenía a quien salir.

Era ya un librero de pies a cabeza: su estar al tanto de lo que sale, que le puede interesar a cada uno, tener una idea de las corrientes tan diferentes en Psicología e, incluso, en el propio Psicoanálisis, su eficiencia, su estar silencioso pero siempre atento, su sonrisa en su discreción.

Se hizo querer por todos.

No hay sino recordar el estremecimiento terrible que a todos nos produjo su muerte y la reacción, otra vez al unísono, de la Facultad entera. Por segunda vez, en no mucho tiempo volvíamos a unirnos, ahora no con rabia, pero sí con desconcierto y con dolor, en torno a Checho y a la gente de Paradox.

Y hoy, por tercera vez, con motivo del cierre de la librería, el mundo académico, el del Psicoanálisis, el de la cultura, se movilizan para estar codo con codo contigo, Checho, para decirte que durante estos años Paradox y tu habéis sido mucho más que una librería y un librero, habéis tenido una clara función de orientación, de apertura a otros universos intelectuales, de promoción del saber (psicoanalítico, por supuesto), que de momento no tiene sustituto ni creo que lo tenga.

El viernes me preguntaba una compañera “y ahora, ¿dónde compraremos los libros de Psicoanálisis que necesitemos? Porque en la mayoría de las librerías han desaparecido de los anaqueles, sustituidos por los lamentables manuales de autoayuda…”

Le dije que habrá que buscar, que alguna librería hay, pero que no será lo mismo… A Paradox no ibas sólo a buscar, ibas a saber lo que se producía en el mundo, ibas a aprender… y eso es mucho, mucho más difícil. Eso lo hacían Julián, Checho, pero creo que nadie más en Madrid.

El equipo de Paradox, que yo personalizo en la disponibilidad y en la simpatía de Olivia, Julián, Checho…. cada uno habrá seguido el destino que la vida les haya marcado, como lo hacemos y lo haremos cada uno de nosotros, pero estéis donde estéis, tendréis siempre nuestro recuerdo emocionado y agradecido.

Checho, muchísimas gracias.”