Jorge Marugán. HOMOSEXUALIDAD Y PERVERSIÓN (II)

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Entonces, el montaje del fantasma estará condicionado por la acción, consciente o no, de esos personajes a través de sus maniobras de “seducción”. La imagen de esas figuras pasará así a sustituir a los objetos primitivos. El fantasma será, por tanto, efecto de la constitución primitiva del deseo y matriz de los deseos actuales que determinan la orientación sexual.

Sabemos, también, que el deseo humano es “inconstante” y puede ser despertado por artificios bien ubicados como demuestra la publicidad. Así, el sexo que nos atrae tendrá también esta composición, tendrá algo de superpuesto, de cobertura imaginaria. Pero, ¿cobertura alrededor de qué? alrededor de nada, de un hueco, del hueco que deja la pérdida irrecuperable de ese objeto primitivo, asexuado (más que bisexual), fuera de la palabra y, por tanto, indescifrable.

Entonces, ¿qué determinará la elección homo o heterosexual del sujeto? Sencillamente no podemos deducirlo. ¿Tendrá que ver con la imagen corporal (curvas y formas) de las figuras que ejercen esa seducción en el momento de la diferenciación sexual? La experiencia clínica nos dice que las seducciones condicionan la orientación sexual, pero no podemos establecer una determinación causal. Miller, por ejemplo, en su Elucidación de Lacan hablará de una “elección forzada” de la orientación sexual en el encuentro siempre traumático del ser hablante con el goce: frente a la angustia del goce no representado, el sujeto debe elegir un sentido; aunque la elección sea forzada por el encuentro. ¿De qué modo el sujeto da sentido a esa elección? no podemos anticiparlo, podemos encontrar sujetos que cuenten experiencias parecidas, pero que hayan hecho con eso algo completamente distinto.

Fantasma y deseo son situados por Lacan en el piso intermedio de la parte superior de su Grafo del deseo. Piso intermedio que puede cortocircuitar el acceso a la parte superior y dejar al sujeto a medio camino entre las significaciones del Otro del piso inferior y la castración que Lacan sitúa en el piso superior.

Volviendo a Freud, veamos cómo, a partir de los Tres Ensayos, diferencia explícitamente homosexualidad y perversión. En el Caso Dora indica la persistencia de un conflicto homosexual en todas las neurosis. En La moral sexual “cultural” y la nerviosidad moderna señala la particular aptitud que singulariza a los homosexuales para la sublimación cultural; en el Caso Juanito, afirma la preponderancia de la zona genital en la sexualidad infantil del homosexual, a diferencia de su relegamiento en el perverso. En una nota añadida a la edición de 1915 de los Tres ensayos concluye que las diferencias entre homosexuales y heterosexuales son de naturaleza “cuantitativa” y no “cualitativa”. En las Conferencias de introducción al psicoanálisis de 1917 define a la homosexualidad como “ramificación regular de la vida amorosa”, en el Caso de homosexualidad femenina de 1920 como una “variante” de la organización genital sexual y en su Presentación autobiográfica de 1925 habla de un “efecto postrero del primado fálico”.

(continuará…)

Coloquio Fed. Europea para el Psicoanálisis: “Angustia y perversiones.” Abril, 2015.