Marina Bueno Belloch. Acerca de la demanda y del síntoma V

El pensamiento común va en la dirección de creer que cuando un individuo habla sabe lo que quiere decir, puede decirlo y lo dice; que cuando un paciente explica a un terapeuta cuál es la causa de sus sufrimientos o malestares es porque lo sabe, quiere y puede decirlo. Desde el inicio, en una comunicación “habitual”, el individuo lo que busca en el que escucha es un igual, alguien que le dé la razón, o el consuelo, o la solución… alguien con quien pueda identificarse, que simpatice con él, que sea un referente que apoya su punto de vista, un semejante imaginario, un igual, (un amigo, un conocido, una pareja, un compañero…); pensamos que esa posición sería lo mas parecido a trabajar en la línea de la compulsión a la repetición, del goce, de mantener el síntoma. El individuo busca eso, no busca a alguien que introduzca un punto de vista diferente, ajeno, otro. No busca “alteridad”, sino identidad (aunque sea imaginaria), igualdad, semejanza, consenso, congruencia cognitiva. En vez de simpatía, sintonía, el terapeuta psicoanalítico ofrece empatía.

En sintonía son dos iguales, en empatía el terapeuta se disocia operativamente, manteniendo una posición desde la que además de comprender puede ofrecer un espacio para repensar de otro modo las cosas, para hacerse preguntas, para mirar en otras direcciones, ver otras perspectivas, para seguir pensando…

La escucha psicoanalítica, principal método de trabajo en psicoanálisis, bien sea en diagnóstico o en terapia, se ocupa de todo eso que venimos citando, dejando en un segundo plano ( o intentándolo al menos) “los ruidos”, las quejas, lo manifiesto, etc., sin cuestionarlos, pero sin entrar, sin detenerse, o sin confundirse en ellos.

Marina Bueno Belloch

Del artículo : Diagnóstico y Evaluación en Psicoanálisis y en Terapia Psicoanalítica”.

Revista de Psicología Clínica, Legal y Forense,Vol. 10, 2010