Para reflexionar con… Sabina Spielrein

“(…) En cierto sentido psicológico el odio es similar al amor; se llevan a cabo los mismos actos por odio que por amor violento. El odio, en relación al presente consciente, es decir en relación a la actuación, es un amor negativo. Pero dado que el odio se rebela contra la anulación del contenido de representaciones que es efecto de la actuación, en el inconsciente de aquél que odia las representaciones de amor son extraordinariamente vivaces. Así como la libido normalmente benigna contiene débiles representaciones de aniquilamiento, como por ejemplo pinchar o lastimar – eso justifica el proverbio “quien se ama se pincha” -, la pasión salvaje de un sádico se descarga en escenas escalofriantes que pueden llegar hasta el homicidio con trasfondo sexual. Cuando desaparecen las causas que impedían dar una connotación positiva a las representaciones de la libido, de una ligera aversión nace una ligera simpatía; del mismo modo, cuando se liberan las representaciones que el odio no permitía surgir, se alcanza una cálida pasión. Esta pasión es destructiva, porque su fuerza le impide detenerse ante el límite que supone la auto-conservación.”
Sabina Spielrein, 1912: LA DESTRUCCIÓN COMO CAUSA DEL DEVENIR 
 
 
 
Sigmund Freud (1920), “Más allá del principio del placer”:
“Sabina Spiclrein, en un trabajo sustancioso y rico en ideas (1912), aunque por desdicha no del todo comprensible para mí. ha anticipado un buen fragmento de esta especulación. Designa allí al componente sádico de la pulsión sexual como «destructivo».