Marina Bueno. Artículo sobre Adopción (I)

En el proceso de adopción confluyen dos deseos: el deseo de un niño de tener padres y el deseo de un/ unos adultos de tener un hijo. Es por lo tanto un encuentro, son dos faltas que al juntarse pueden producir un efecto asombroso, el de convertirse en una familia.

Es una modalidad de organización familiar que se basa en lazos de afecto, no en lazos de sangre. Los prejuicios y la discriminación han sido habituales respecto de estos en su origen. Creemos que en realidad lo que hay es un temor por lo desconocido, por lo diferente. Un hijo biológico es, en general, aceptado de entrada: el narcisismo propio, el narcisismo de la pareja, e incluso el narcisismo es de mi propia sangre  y, claro, mi sangre es buena), o de la tuya (eso ya a veces no me deja igual de tranquilo), y cuando crezca se parecerá a mí, o a ti, (y eso nos inspira ternura y confianza), o puede que a tu padre (y allí quizá empieza la intranquilidad), o a tu prima Elvirita (y ya sí es un franco motivo de alarma)”.

Si dentro de un espacio tan reducido como el de una pareja los miedos ocupan un lugar tan destacado en las fantasías sobre cómo será nuestro hijo, cuánto más se incrementarán cuanto mayor es la distancia, el desconocimiento, la diferencia.

Marina Bueno. Artículo sobre Adopción. Universidad de Deusto