Marina Bueno Belloch. Acerca de la demanda y del síntoma IV

….. Algo del equilibrio narcisista se ha roto, decíamos, y el sujeto lo que quiere es conseguir el bienestar que, supone él, tenía antes de ese momento. Podríamos pensar que si tras ese quebranto no apareciera el malestar, esto es, si pudiera volver a colocar las mismas defensas que hasta ese momento eran exitosas, no consultaría, volvería a organizar un equilibrio que, aunque no pueda considerarse “sano”, no le inquietaría. Pero parece que no es eso lo que ocurre. Vuelve a echar mano de lo que hasta ese momento le resultaba eficaz, pero esas defensas no logran contener la angustia que ahora le desborda. Y el sujeto no entiende…El sujeto se pregunta por sí mismo, o bien hay otras personas que se lo preguntan por él (los padres, los maestros, la pareja, el médico, un amigo…): qué pasa ahora, qué puedo hacer ahora?

Desde ahí, desde un espacio que se le abre, desde una incógnita, desde un vacío, desde la ruptura de las certezas que hasta ahora le han dado seguridad, aparece una pregunta que no puede acallar porque le urge, ni puede contestarse él solo. Estamos incluyendo la dimensión de comunicación, de información, de relación, que el síntoma establece con el exterior.

El síntoma para el psicoanálisis es una manera de hablar: con el cuerpo en la histeria de conversión, con la ideación recurrente en la neurosis obsesiva, con las evitaciones y los miedos en las fobias, con la transgresión en las perversiones o con la pérdida de realidad, delirios o alucinaciones en las psicosis. El síntoma del sujeto algo dice, y lo dice a alguien, y lo dice desde algún lugar. A la vez, el síntoma tapa, oculta, esconde…, otra vez la paradoja, la doble faz.

Cuando una persona acude a una consulta, demanda a alguien, al que supone un saber, (el llamado “sujeto supuesto saber” por Lacan), y del que espera una respuesta, que vuelva a cerrar sus preguntas y sus inquietudes, que le llene de contenidos y certezas, que le devuelva la ilusión del equilibrio y bienestar perdidos…Ahora llega el momento delicado: ¿a quién se encuentra escuchándole? ¿Cuál es la posición ética del receptor del pedido? ¿alguien que tapone, llene, colme, de contenidos, consignas, tranquilice, es decir “sepa”?, o ¿a alguien que sostenga la pregunta y le acompañe a buscar sus respuestas hasta las últimas consecuencias, desde un saber que sabe que es un supuesto saber, que el que sabe es, en realidad, el que no sabe que sabe…?. Freud definía el psicoanálisis como “la manera de tratar la queja del paciente”.

Marina Bueno Belloch

Del artículo : Diagnóstico y Evaluación en Psicoanálisis y en Terapia Psicoanalítica”.

Revista de Psicología Clínica, Legal y Forense,Vol. 10, 2010