Javier Montejo. La comida Totémica

(…) La comida totémica

A principios de enero de 1913, Freud y Jung cesan todo tipo de relación, personal y científica. La tragedia se está consumando:«Me someteré a su deseo de cesar en nuestra relación personal, pues yo no impongo jamás mi amistad. Por lo demás, usted mismo será el que mejor sabrá lo que significa para usted este momento. El resto es silencio»

Pero Jung no dimite de la presidencia de la IPA y se resiste a marcharse. Freud ya está tranquilo y no tiene prisa pues también teme que Jung pueda consumar el parricidio: todavía es el más eminente portavoz oficial del psicoanálisis, detrás de él mismo. Además, sigue siendo el presidente de la IPA, controla el aparato organizativo, periodístico y científico. Jung puede afirmarse en el poder y junto con sus numerosos partidarios, expulsar a Freud y los suyos (Gay, 1990: 275). Sus otros hijos, los que están formando el Comité secreto, no se conforman ni son tan pacientes, quieren la expulsión, exigen el sacrificio ritual. A mediados de marzo, Abraham, viejo rival de Jung desde su etapa en Zúrich, hace circular una propuesta confidencial para exigir la renuncia de Jung.

De repente Freud y sus hijos fieles se han convertido en los rebeldes y conspiradores frente al poder. Parece que tras un juego interesante de cambio de papeles, la revuelta de los hermanos contra el poder, la tesis de Tótem y tabú se hace realidad. El padre ha dejado el sitio al hijo rebelde, pero sus hijos fieles le derrocarán para dejar además ese sitio vacío para siempre. En su lugar estará el tótem, dios-padre, intocable para siempre. El gobierno quedará en manos de los que derrocarán al hijo traidor y usurpador, cobarde también por no consumar el parricidio, por no quererse manchar directamente las manos de la sangre del padre. El Comité sucederá a Jung, como grupo de sumos sacerdotes de la nueva religión. Entre ellos habrá un pacto de no agresión y sometimiento a los dogmas del padre, protegerlos y extenderlos será su principal tarea.

Solamente falta un acontecimiento: el banquete totémico. Freud termina de escribir Tótem y tabú en mayo de 1913. Ferenczi lee las pruebas y le escribe:

«(…) la propia obra es una comida totémica: usted es el sacerdote de mitra que mata al padre con sus propias manos; y sus discípulos son los espectadores de esta acto ‘sagrado’ (…) con La interpretación de los sueños combatió a su propio padre, y con el Tótem, a las espectrales imagos religiosas del padre. De ahí la alegría festiva durante la gestación de la obra (durante el sacrificio) y los escrúpulos, una vez terminada»

A las pocas semanas Jones, Ferenczi, Sachs y Rank convocan a Freud a una cena de celebración, la comida totémica, el 28 de mayo de 1913 en el famoso restaurante Konstantinhügel, en el Prater (fig. 2). Los hijos fieles y sometidos celebran el sacrificio y devoración del traidor Jung y el retorno de dios-padre-Freud. La fiesta culmino con un regalo entregado por las manos de Löe Kann: una estatuilla egipcia, que Freud adoptó como tótem (Jones, 1955: 414). Jung se mantendrá al frente de la IPA hasta agosto de 1914. Para ello será necesario que Freud pase al ataque sin contemplaciones para echarle. Pocos días antes del atentado de Sarajevo, el asesinato del archiduque Fernando de Austria que dará lugar a la primera Guerra Mundial, —guerra en la que morirán sobre todo los hijos, los jóvenes europeos—, Freud hará estallar otra «bomba»4: así llamaba al libro que expulsa a Jung, Contribución a la historia del Movimiento Psicoanalítico (Freud, 1914).

Tótem y tabú es la narración de una realidad antes que una teoría, por ello se instituye como mito en sí mismo. En el principio fue la acción, así finalizaba Freud Tótem y tabú. El mito se había actuado.

(Extraido de F. J. Montejo Alonso (2013) “Soy todo Tótem y tabú”. Mito y realidad de la horda psicoanalítica. Intersubjetivo, Vol. 13, 1-2: 39-70.).