Javier Montejo. Historia y acontecimiento traumático.

Desde los inicios del psicoanálisis, Freud nos mostró que la historia,o más bien la incapacidad para hacerla, tiene mucho que ver con la ruptura psíquica producida por los acontecimientos traumáticos. Freud (1914c, 1688) indicaba que el “trabajo de reelaborar” (Durcharbeiten) es el que realmente permite que el paciente pueda dominar sus resistencias, recuperar sus recuerdos, cubrir sus lagunas mnésicas y dejar de repetir. Sólo a través de la reelaboración podemos restablecer las fracturas del psiquismo y sustraernos al poder que nos empuja hacia la repetición.

Hacer historia supone, pues, una suerte de trabajo de reelaboración que nos permite restablecer la línea fracturada por lo traumático. El trauma se convierte así en requisito fundamental para hacer historia, es lo que impulsa a realizar ese trabajo y es el principal obstáculo para hacerla. “En donde hay trauma no hay historia” (Mudrovcic, 2005, 136).

El psicoanálisis actual, que se juzga a sí mismo capaz de ofrecer herramientas a la sociedad para afrontar la historia traumática reciente de nuestra cultura y sus consecuencias sobre las generaciones actuales, No se muestra, sin embargo, capaz de realizar lo mismo respecto a su propia historia.

¿Por qué a pesar del reconocimiento de la necesidad inaplazable de revisar la historia hay tanta escasez de estudios dedicados a la historia del psicoanálisis y especialmente respecto a los orígenes del psicoanálisis y sus instituciones?

F. J. Montejo Alonso (2009, pg.20).
(Texto completo: http://eprints.ucm.es/9764/1/T31452.pdf)