Marina Bueno. Acerca de la demanda y del síntoma

Pensamos que cuando un sujeto consulta a un psicoterapeuta es porque algo de su equilibrio narcisista se ha resquebrajado. Percibe que algo no funciona suficientemente bien, algo le hace sufrir, o no entiende…, algo de sí mismo se pregunta, o algo le desborda, algo no encaja con una idea anterior de sí mismo, o busca para sí algo diferente, o algo le avergüenza, alguien le ha hecho tener que afrontar algo, o siente que un deseo le acucia, un otro desea algo para él, el mundo se le queda pequeño y le asfixia o demasiado grande y se pierde… algo nuevo de sí mismo se encuentra y no sabe qué hacer con ello, por exceso, por déficit, por sorpresa, por terror, por culpa…La angustia del paciente puede hacerse también la del terapeuta, y dependiendo de cómo se posiciona éticamente frente a ella así será su intervención.

Con su modo de escuchar y colocarse frente a la demanda, el terapeuta ya está mostrando al paciente qué orientación va a dar a ese encuentro, qué es lo que puede esperar de la relación y de la terapia.

La actuación en la dirección de calmar, tapar, hacer desaparecer la angustia del paciente…cualquier intervención inmediata y directamente relacionada con ella, podríamos pensarla más como una necesidad del terapeuta que como una necesidad del propio paciente, del que, por cierto, en estos primeros contactos aún no sabemos nada…la angustia del otro hecha angustia propia y que nos apresuramos a “resolver” (¿en nosotros? ¿en el otro?).

Marina Bueno Belloch

Del artículo : Diagnóstico y Evaluación en Psicoanálisis y en Terapia Psicoanalítica”.

Revista de Psicología Clínica, Legal y Forense,Vol. 10, 2010