ENTREVISTA A VALENTÍN BARENBLIT

El Dr. Valentín Barenblit médico, psiquiatra y psicoanalista acumula trabajo y honores en su país natal Argentina, de donde se tuvo que exiliar en 1977 a causa de la dictadura militar, y también en Barcelona, España, donde reside desde entonces. Entre otras pertenencias institucionales es: Miembro Adherente de la Asociación Psicoanalítica Argentina (IPA), Miembro Honorario de la Sociedad Argentina de Psicoanálisis (IPA) y Miembro Honorario de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (IPA). Fue docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, de la que es Profesor Honorario en la actualidad y Profesor Consulto de la Universidad Nacional de Lanús. Además fue Profesor Asociado al Departamento de Psiquiatría y Psicología Médica de la Facultat de Medicina, de la Universitat de Barcelona, Colaborador de la Facultad de Medicina, de la Universidad del País Vasco, Euskal Herriko Uniberstsitatea y Coordinador y docente de cursos del Col·legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya. Es Miembro Honorario de la Asociación de Psicoterapia Analítica Grupal (España), patrono de la FCCSM y miembro de la FEAP. En 1992 fundó junto con un grupo de colegas iPsi, Centre d’atenció, docència i investigació en Salut Mental y en el 2003, iPsi Formació Psicoanalítica, entidades de las que es presidente honorífico. Además de la práctica privada, ha tenido un destacado compromiso con la salud mental pública al realizar funciones de docencia, supervisión y asesoramiento a profesionales, equipos e instituciones y a la propia Administración. Ha sido también consultor y asesor internacional en salud mental de la OPS/OMS. TdP.- Estos títulos intentan hacer justicia a su prolongada carrera profesional, pero podría contarnos ¿cómo llegó a ser psicoanalista y cómo fueron sus inicios profesionales en Argentina? V. Barenblit.- Antes que nada quisiera agradecer muy especialmente el honor que me brindan con su invitación a realizar esta entrevista para la revista Temas de Psicoanálisis. Es habitual, por algunos requisitos de nuestra práctica clínica, que cierta información acerca de nuestras historias personales se preserven para los espacios privados e íntimos. Pero en esta ocasión y como ya lo han hecho algunos colegas entrevistados, intentaré responder a sus preguntas con el máximo de información y amplitud posible. Nací en Buenos Aires en 1931. Fui el primer hijo de un matrimonio de jóvenes inmigrantes judíos llegados de Europa en la década de 1920. Mi única hermana, Fanny, nació cuando yo tenía casi ocho años. Mis padres, de modesta clase media, nos estimularon a ambos al estudio y al desarrollo de la vida cultural. Acceder a un título universitario era el ideal familiar. Ambos logramos ser médicos. Para responder con mayor precisión, les diré que después del nacimiento de mi hermana, mi madre comenzó a padecer asma bronquial. Sus intensas crisis con severas disneas y estados de mal asmático fueron un importante factor para estimular mi deseo de ser médico. Cuando yo tenía 18 años y cursaba el primer año de medicina, aprendí a poner inyecciones para poder asistirla de día y de noche con los diversos fármacos utilizados en esa época. Ninguno de los tratamientos que se aplicaron durante muchos años fueron eficaces. Yo decidí estudiar medicina con el propósito de poder ayudar a mi madre y a todos los que padecían esa enfermedad. Cuando supe que era considerada una enfermedad psicosomática se fue perfilando mi deseo de ser psiquiatra y psicoanalista. En otro orden, siendo adolescente pude conocer un hospital psiquiátrico para mujeres, el Hospital Psiquiátrico de Vieytes, popularmente llamado así por la calle donde estaba ubicado (en la actualidad y desde hace años se llama Hospital Neuropsiquiátrico Braulio A. Moyano). El efecto emocional y los relatos de iatrogenia y maltrato que escuché, fueron tan intensos y desgarradores que me impactaron profundamente. Allí nació mi interés por cambiar y transformar la atención pública para los enfermos mentales. Mi análisis personal fue sostenido y prolongado, con intensidad en el número de sesiones según las normas de aquella época. Mi formación como psicoanalista se desarrolló en la Asociación Psicoanalítica Argentina, institución perteneciente a la IPA y dentro de un riguroso y estricto proyecto de formación teórico-clínica, con las supervisiones y los correspondientes seminarios. Durante esos años, en paralelo a mi formación, trabajaba en el hospital, en la Universidad y en la práctica privada.

Para leer más http://www.temasdepsicoanalisis.org/wp-content/uploads/2016/02/ENTREVISTA-A-VALENT%C3%8DN-BARENBLIT-rev2-Plantilla-11.pdf

Presentación del acto académico “El cuerpo de la mujer y la feminidad en las películas de Almodóvar”

Se ha celebrado el Acto académico organizado por el Máster en Psicoterapia Psicoanalítica, en el Salón de Actos J.Germain, de la Facultad de Psicología, de la Universidad Complutense de Madrid.

La conferencia ha sido pronunciada por el Dr. Jorge Ulnik, Profesor de la Facultad de Medicina y la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires y Profesor del Máster en Psicoterapia Psicoanalítica..
Ha estado presidido por el Vicedecano de Estudiantes, Profesor Ignacio Bolaños y presentado por la Directora del Máster, Profesora Marina Bueno.
La asistencia ha sido de unas 90 a 100 personas, en su mayoría estudiantes de Grado.
Ha resultado una actividad muy interesante que esperamos repetir en el futuro.
Muchas gracias a Jorge Ulnik y a todos los asistentes

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GERARDO GUTIÉRREZ. UN ACERCAMIENTO PSICOANALÍTICO A LOS CUENTOS POPULARES (V)

(…)

Enumeraré unos pasos que me parecen fundamentales en este acercamiento a los textos de la cultura popular, en los que podréis localizar las condiciones de posibilidad del método psicoanalítico que acabamos de comentar:

  1. Inmersión en el material cuentístico popular de todo tipo. Elijo un texto. O me dejo elegir.
  2. Elección del tipo (Aarne y Thompson, ver nota final del texto), con cuatro condiciones que considero fundamentales:
  • que verdaderamente sea un tipo diferenciado (que tenga una estructura definida que se repita en las distintas versiones, aun con múltiples variantes)
  • que sea enigmático (que o bien en su estructura, o en su contenido, o en la naturaleza de su final, o en su relación con otros tipos, etc., se produzcan, para mí, rupturas de sentido, interrogantes)

Algunos ejemplos (no textuales):

“el lobo se abalanzó sobre caperucita y se la comió” (Fin. Caperucita Roja de Ch. Perrault); “con los brazos amputados, sin ojos y desnuda, colgada de un árbol por los cabellos, la vio el príncipe y ya no se pudo separar de ella” (La niña sin brazos, versión de Rodríguez Almodóvar); (una madre a sus hijos): “al que vuelva el último le mato. El niño pequeño llegó el último. ¡ Acerca la mesa, acerca el barreño, el cuchillo!. Y le mató”  (El niño que llegó el último, versión de Aurelio María Espinosa, hijo); “cómo me quieres?: como la carne quiere a la sal, le dijo la hija al padre, y éste, enfurecido, la mandó matar” (Como a la sal, varias versiones)

  • que se repita (es decir, que insista, que se encuentren versiones diversas en recopiladores diversos en el tiempo y en el espacio geográfico)
  • que despierte mi curiosidad y mi interés (que me sienta atraído, implicado por esos relatos, que algo de esa historia resuene en mí, llame mi atención, más allá de la tarea investigadora)
  1. Una vez elegido el tipo, rastrear versiones afines de cualquier género (cuentos del mismo tipo o de tipos afines, romances, mitos clásicos o actuales, noticias de periódico, productos televisivos, etc.) un solo cuento no se puede analizar y menos interpretar (asociación libre)
  1. Análisis comparativo que va poniendo de manifiesto (quiero insistir en este carácter procesual)  lo común,  la estructura,  y lo diferente
  1.  Mientras hago esto, me dejo impactar por cualquier elemento de esta presentación simultánea de los textos. Se podría decir que los textos comienzan a hablar, comienzan a hablarme
  1. Para ello es imprescindible escuchar analíticamente: “surcar la obra en todos los sentidos, sin omitir ni privilegiar nada a priori”
  1.  Pasión por la literalidad, por escuchar ahora sin cooperación textual: “pedir la mano”, “manca.. manque”  “si realizas esta tarea imposible, te doy a mi hija, si no lo consigues, morirás”. La madre malcasada de Delgadina: “vete de ahí, perra maldita, vete de ahí, perra malvada, que va para 7 años, que me tienes malcasada”. Escuchar como si de algo nuevo se tratase. Dejarse impactar por lo que venía siendo cotidiano.
  1. Tratamos de desmontar los significados establecidos y dirigirnos al significante (enigma), en un camino inverso al habitual: sgte à sgdo // sgdo à sgte (sin sentido). Buscamos significantes fundamentales.
  1.  Procuro evitar en todo momento el recurso a lugares comunes, a tópicos interpretativos. A “traducciones”. Tengo siempre presente  (siempre… que puedo, claro) que no pretendo superponer sobre el texto los conceptos psicoanalíticos, ni ilustrar la teoría con los textos. Sólo me interesa lo que los textos digan.  Entiendo perfectamente que esto es relativo, voy a los textos desde mi formación teórica y esto sesgará mi escucha. Pero sin formación teórica no escucharía, psicoanalíticamente, nada.  Es ésta, por lo demás, una limitación propia del método que nos encontramos igualmente en el trabajo con personas.
  1. Es una tarea de análisis, de desagregación, más que de interpretación. Es importante hacer esta diferencia. Y si pensamos en interpretación, tendré en cuenta que la interpretación tiene forma de pregunta, lo que pretende es relanzar el significante. Por tanto, siempre tendrá el carácter de una propuesta.

Mediante estas condiciones he venido trabajando un número significativo de cuentos populares y algunos romances.

No me he interesado por aquellos cuentos que se caracterizarían por su final feliz, o por su carácter didáctico, o por su carga ideológica o, incluso, por ser comprensibles o coherentes.

Justamente me han interesado más aquellos cuentos que tienen algo de incomprensible, inexplicable o desagradable. Porque, si unimos ese carácter de su incomprensibilidad al hecho de que sean cuentos muy antiguos y con presencia de versiones en múltiples zonas geográficas, nos presentan un enigma, una ruptura de sentido que requiere un análisis y una eventual interpretación.

Piénsese en la Caperucita Roja, versión Perrault que acaba con la devoración de la niña, o el tipo Mi madre me mató, mi padre me comió, de título suficientemente explícito.

¿Qué efecto puede producir un relato así? ¿Qué transmitía el contador, sin saberlo? ¿Qué escuchaba el oyente, adulto o niño, sin tener conciencia de ello?

En estos casos no hay indicios de una pretensión educativa o explicativa. Y creo por ello que podríamos ver una posible diferencia entre estos cuentos y los mitos clásicos.

En concreto, mencionaré dos tipos que me han interesado últimamente:

Dentro de los innumerables cuentos que configuran el que se denomina como Ciclo de la Niña Perseguida (pensad en las Blancanieves, las Cenicientas, Piel de Asno, etc.), hay un tipo que me llamó la atención: El novio bandido (tipo 955 en el índice de tipos y motivos de Inti Aarne y Stit Thompson)

Y otro tipo que tiene similitudes con el anterior pero es claramente diferente: La joven lista (tipo 956)

Pero no los busqué así. Me impactaron por separado: por un lado me impresionó El asesino sin mano, de Italo Calvino, cuando estudiaba La niña sin manos y, por otro, me resultó muy sugerente Mariquilla la ministra, de Rodríguez Almodóvar

 Una advertencia previa: no puedo reproducir el proceso completo que he seguido hasta alcanzar cierto punto de llegada. De la misma manera que no es fácil para un analista contestar a la pregunta: Y, ¿cómo ha llegado Ud. a esa interpretación?.Pero he procurado atenerme en todo momento a  los pasos que propuse anteriormente.

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GERARDO GUTIÉRREZ. UN ACERCAMIENTO PSICOANALÍTICO A LOS CUENTOS POPULARES

Escuela de Verano de la Universidad Complutense; “El psicoanálisis. Método y práctica a través de casos clínicos y cinematográficos”

La Escuela de Verano de la Universidad Complutense organiza este curso que pertenece a la Escuela de Ciencias de la Salud y se accede a toda la información a través del siguiente link de la complutense: Escuela Complutense de Verano. Universidad Complutense de Madrid

El psicoanálisis. Método y práctica a través de casos clínicos y cinematográficos.  

Curso enmarcado en la escuela de: Ciencias de la Salud

Director: Dr. D. Jorge Marugán Kraus.

Fechas y horario: Del 3 al 21 de julio de 2017. De 9 a 14 horas.

Nº de plazas: 20

Nº de créditos de libre configuración: 7,5 (sólo alumnos UCM)

Nº de créditos de grado: 3 (solo alumnos UCM).

Lugar de celebración: Fundación General UCM

Precio de la matrícula: 780 Euros.

Ayudas: Las de carácter general

Perfil del alumno: Estudiantes, graduados o licenciados en psicología, medicina, educación, filosofía o cualquier otra disciplina que estén interesados en el conocimiento del psicoanálisis y su aplicación.

Más información:
Programa completo del curso.

Somos demasiado jóvenes para estar tan tristes

Raúl y Nerea están cerca de la treintena, y llevan unos cuantos años saliendo juntos. Cuando empezaron, aún estaban en la universidad, y hacían muchos planes de lo que sería la aventura de su vida. De cómo apoyarían sus respectivas carreras, de la casa que comprarían, de los viajes que harían. Han pasado cinco años desde que se licenciaron, y siguen viviendo en casa de sus respectivos padres. Trabajan de lo que pueden, y cuando pueden, pero no les llega para pagar ni si quiera juntos un alquiler, porque además, son trabajos muy inestables como para tener gastos fijos. Han dejado de hacer planes, de pensar que encontrarán el trabajo de su vida, y sólo piensan en si algún día, al menos, encontrarán la forma de empezar una vida juntos. Sólo eso. Un día, navegando por las redes sociales, Nerea se encuentra con una frase que comparte inmediatamente en el muro de Raúl, porque sabe que le conmoverá lo mismo que a ella. “Somos demasiado jóvenes para estar tan tristes”.


La frase de una que se convirtió en el lema de muchos

Sara también es joven, y también se ha sentido triste, pero ella al menos ha conseguido alcanzar su meta profesional, y es que cada vez tiene más fans, precisamente, porque ha sabido sacar el lado positivo a compartir las que fueron sus tristezas. “Aunque la tristeza es parte de nuestra vida, como lo es la alegría, siempre nos cuesta más hablar o compartirla con los demás”. Por ello, recuerda que si bien “mi generación creció llena de promesas y aspiraciones profesionales (y personales), que hoy distan mucho de nuestro presente, lo que nos queda es ser fieles a nosotros mismos y trabajar por cambiar nuestra realidad”.

Falta de expectativas y de libertad

No sólo son historias individuales. La crisis comienza a superarse, pero deja consecuencias a su paso, como un aumento de entre un 10 y un 15 por ciento de los casos de depresión, que ha impactado especialmente en la población joven. “No es lo mismo enfrentarse a la crisis cuando ya tienes una vida desarrollada, un estatus profesional y económico, que cuando lo tienes todo por empezar”, señala José Ramón Pagés, coordinador nacional de la Fundación ANAED (Asistencia Nacional de Ayuda al Enfermo de Depresión).

Según el experto, influyen dos factores principales, por una parte el retraso en la edad de emancipación, o incluso el hecho de volver a la casa familiar después de haberse independizado en España o en el extranjero durante una temporada, lo que impide a los jóvenes “consolidar su personalidad y su propio estatus social y económico sin estar atado a sus padres,” lo cual, obviamente, se traduce en una importante frustración. Por otra parte, está el hecho de haber visto muy mermadas las expectativas laborales. “Si te dicen que a pesar del magnífico esfuerzo que has tenido que realizar durante veinte años de estudios en total, no vas a encontrar un trabajo, o que si lo encuentras, vas a seguir sin poder mantenerte económicamente de forma independiente, es un cúmulo de cosas difícil de aguantar”.

Todo ello sumado, en opinión de José Ramón Pagés, a “la presión social y la alta competitividad que hemos establecido. No solo tienes que tener una carrera, dos másteres y saber tres idiomas, sino que además debes saber cómo comunicarte, cómo dominar las habilidades también a nivel de medios sociales. Cada vez pedimos más a nuestros jóvenes, mejor imagen, mejor habilidad de comunicación, y un largo etcétera que se convierte en una carga casi insoportable.”.

Por su parte, el psicólogo clínico Miguel A. Rizaldos apunta a que también hay que tener en cuenta que según nuestra edad nuestras reacciones ante las circunstancias de la vida pueden ser diferentes. En los más jóvenes, por ejemplo, “existe más vulnerabilidad a sufrir cambios del estado de ánimo. Digamos que se es más sensible a la regularización de las emociones”, y todo ello puede afectar en el desarrollo de una depresión.

Cómo detectarlo y cómo solucionarlo

“Los síntomas de la depresión son muchos y no tienen que cumplirse todos, normalmente todo el mundo tiene ‘días de bajada en nuestro optimismo’ que no tienen que ver con la depresión”, apunta José Ramón Pagés, sin embargo, cuando estos comienzan a darse de forma conjunta y crónica, es cuando debemos de empezar a mostrar atención. Algunos de estos síntomas son el mal humor; los cambios en el sueño, “que la persona no pueda dormir, o que sólo quiera dormir como solución a sus problemas”; o que varíe el apetito, es decir “la inapetencia tanto en lo gastronómico como en lo sexual, o bien la aparición de una ansiedad que nos pide comida a todas horas con la sensación de sentirse siempre insatisfecho”. Igualmente está el hecho de que disminuya la autoestima, aparezcan miedos y fobias, a veces en torno a las relaciones sociales, y en general, “la ausencia de fuerzas para hacer nada”.

Ante este tipo de situaciones, el coordinador nacional de la Fundación ANAED explica que hay que tomarse la necesidad de acudir a un especialista como algo natural, “a nadie se le ocurre que unos padres no vayan al Pediatra si su hijo lo necesita. ¿Por qué no vamos a acudir también a un especialista que nos ayude con nuestra salud mental?”. Precisamente como especialista, Miguel A. Rizaldos insiste en que una depresión en una persona joven no difiere tanto de una depresión en un adulto, recordando siempre que “cada caso y cada persona es distinta, y la clave está en buscar la empatía desde esa diferencia”.

Sin duda, el otro consejo, es no caer en la desesperanza, y pensar que si se ha cerrado una puerta, puede que haya que buscar la ventana que ha quedado abierta. No tener la vida soñada, no impide trabajar por hacer de esta, la mejor vida posible.

Fuente: http://smoda.elpais.com/belleza/somos-demasiado-jovenes-para-estar-tan-tristes/6196/